Música, Maestros !

ChiKung / Meditación / TaiChi Chuan
Música, Maestros !

 

La música en la sesiones es, ante todo, una guía e inspiración para evocar nuestras más profundas emociones. La etimología en nuestro lenguaje nos evoca al Arte y Magia de aquellas ninfas inspiradoras que a pesar del esfuerzo innato del ‘alocado mono’ encerrado en nuestra mente, nos llevaran de la mano al descubrimiento de recónditas y apaciguadoras sensaciones.

Por un lado, sus notas, frecuencias y vibraciones nos acompañaran al estímulo y predisposición en positivar nuestros pensamientos; por otro sus silencios o pausas, con lo que marcaremos e interiorizaremos el ritmo y el compás en las secuencias y movimientos de la práctica que estemos realizando.

De la misma forma que un gong, cuenco tibetano, crótalos o el relato en la meditación guiada, una música sin letra reconocible nos mantendrá los sentidos ocupados en un estratégico aletargamiento superficial que permita centrar la anhelada comunicación entre nuestro cuerpo y mente.

Reconoceremos en el mayor de los estímulos e inspiración y a través de cualquiera de estos métodos sonoros, la ‘música de las esferas’, esa armonía capaz de vibrar en consonancia con las Leyes de la Naturaleza y por tanto, con nuestro espíritu más salvaje y puro. Es ella y presente en múltiples formatos, bien sea en un manufacturado mp3 digital como en el arroyo de un cíclico deshielo primaveral, quien no solo estimulará sino que permanecerá a partir de entonces y eternamente en nuestro interior, de la misma forma que se nos queda marcada una experiencia vivencial.

Bien es cierto que nuestra disciplina oriental pueda encontrar empatía con la interpretación de una pieza tradicional china, de la mano de un virtuoso concertista del laúd Pipa, o de un Guan fabricado en bambú, pero es curioso observar el favorable estímulo provocado en algunos participantes a las sesiones cuando, por sorpresa, realizamos la Forma bajo reconocidos acordes de una melodía folclórica occidental, eso sí, a la velocidad requerida.

En definitiva, se trata de un maravilloso y recomendable recurso, tanto estimulante a nivel interno como aislante de factores externos y que recomiendo comprobar la experiencia de ir variando a lo largo del programa previsto.

Espero que te haya gustado la bella versión musical del mantra budista Om Mani Padme Hum que deberías escuchar de forma automática al abrir este post 😉 pero si deseas realizar una simpática fusión sonora dale al ‘play’ al mismo tiempo a este otro archivo de audio…

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